Todos conocemos al hospital Francisco… by @ERobustiano

Todos conocemos al hospital Francisco Javier Muñiz especializado en enfermedades infecciosas. Para los que no saben por qué lleva ese nombre, me pongo de pie para recordar con este hilo la extraordinaria vida de este ARGENTINO con mayúsculas, cuya vida es digna de una película.

Su admirador más famoso fue Sarmiento quién escribió un libro sobre él. “Entrando a la vida pública casi niño, atravesado por una bala(…)saliendo de ella en la edad madura empujado por la lanza enemiga(…)su nombre se liga a los grandes acontecimientos de nuestra historia.”

Con apenas 12 años combatió en la defensa de Buenos Aires siendo atravesado por una bala en 1807. En 1813 inició su carrera de médico en el Instituto Militar creado por Cosme Argerich. En 1825 es destinado a la frontera como médico bajo el mando de Juan Lavalle. Participa en

en combate contra los indios. Se vuelve amigo de Lavalle. Al estallar la guerra contra el Imperio del Brasil en 1827, es nombrado cirujano principal del ejército. Es condecorado. Le toca curar a su amigo Lavalle. En carta a Mitre, años más tarde, escribió: “no necesito ni deseo

distinciones que supe adquirir de joven con el inmortal general Lavalle en el glorioso ejército republicano en su campaña al Brasil(…)”. El General Paz lo recuerda en sus memorias pues fue el médico que asistió el parto de su esposa cuando estuvo preso en Luján. Pero también

fue amigo de Rosas quién lo designó en distintas funciones públicas durante su gobierno. Sus logros en la vacunación contra la viruela lo llevaron a ser admitido por el Duque de Wellington en la Real Sociedad Jenneriana desde 1842. Sus trabajos fueron reproducidos allí. Por sus

descubrimientos sobre la vaca ñata, capturó la atención de Charles Darwin con quién intercambió cartas. Su descripción sobre la adaptación de la mandíbula del animal estarán presente en las ideas del libro “Origen de las especies.” Además fue paleontólogo creando la primera co-

colección de varias especies de fósiles mamíferos en América. Volvió como médico al campo de batalla en Caseros en 1852. Fue diputado y senador por la provincia de Buenos Aires. Fue diputado nacional y constituyente de 1860. En la batalla de Cepeda fue herido por una lanza mien-

mientras vendaba heridos, lo que ocasionó indignación en ambos frentes. Un año costó reponerse. Con 70 años, se presentó como voluntario ante el general Mitre en el campamento de Paso de los Libres. Allí atendió a los heridos en la batalla del Yatay y la rendición de Uruguayana.

Mitre lo designa como cirujano jefe de los ejércitos aliados y a cargo de los hospitales en Corrientes durante la Guerra con el Paraguay. Un día recorriendo el campo de batalla para ayudar a los heridos, encuentra entre ellos a su hijo Francisco, destrozado por una bala de cañón.

El joven le suplicó a los gritos que lo matara allí mismo. Muñiz, con dolor indescriptible, le dejó cerca un revólver y se despidió de su hijo. Regresó a Buenos Aires y en 1871 al producirse el brote de fiebre amarilla, a los 77 años nuevamente dedicó su vida al prójimo. En su

casa quinta de Morón, atendió a los enfermos y no pudo evitar contagiarse de la enfermedad y murió víctima de ella. Escribió Sarmiento: “(…)perpetuar la memoria del gran ciudadano (…) que fue constante objeto, de la gratitud de aquellos cuya sangre restañó como cirujano en

los campos de batalla, y cuyas dolencias mitigó en los hospitales, y de las ardientes simpatías patriotas, a cuyos oídos llegó su nombre, unido a los recuerdos gloriosos de Ituzaingó y de Cepeda(…). Francisco Javier Muñiz

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