¿Sabías que…? Tal día como hoy, 7… by @librosylanzas

¿Sabías que…? Tal día como hoy, 7 de abril, pero de 1521, la expedición de Magallanes-Elcano llega a la isla de Cebú (Filipinas). «El domingo 7 de abril entramos en el puerto de Zubu. Pasamos cerca de varias aldeas, en que vimos casas construidas sobre los árboles,

y cuando estuvimos cerca de la ciudad, el comandante hizo enarbolar todos los pabellones y arriar todas las velas, haciendo una descarga general de artillería que produjo gran alarma entre los isleños.

[…] Al llegar a la ciudad encontraron al rey rodeado de una multitud inmensa, alarmada por el ruido de las bombardas. Comenzó el intérprete por tranquilizar al rey diciéndole que tal era nuestro uso y que este ruido no era sino un saludo en señal de paz y amistad,

para honrar a la vez al rey y a la isla. Estas palabras tranquilizaron a todos. Preguntó el rey, por medio de su ministro, al intérprete, qué era lo que nos llevaba a su isla y qué queríamos: a lo cual contestó aquél que su señor, que mandaba la escuadra,

era un capitán que estaba al servicio del rey más grande de la tierra, y que el objeto de nuestro viaje era llegar a Maluco, pero que el rey de Massana, donde había tocado, habiéndole hecho grande elogio de su persona, había venido para darse el gusto de visitarle,

y al mismo tiempo para tomar refrescos en cambio de mercaderías de las nuestras. Replicó el rey que fuese bien venido, pero que le advertía que todas las naves que entraban a su puerto para comerciar, debían comenzar por pagarle cierto derecho […].

Respondió el intérprete que su señor, siendo capitán de un tan poderoso rey, no había de pagar derecho a ningún otro de la tierra; que si el de Zubu quería la paz, le traía la paz, pero que si quería guerra, se la haría.

El mercader de Siam, aproximándose entonces al rey, le dijo en su idioma: señor, tened mucho cuidado con esto; esta gente [los creía portugueses] son los que han conquistado a Calicut, Malaca y todas las grandes Indias.

El intérprete, que había entendido lo que el mercader acababa de decir, añadió que su rey era aún mucho más poderoso […]; que era el rey de España y Emperador de todo el mundo cristiano, y que si hubiese preferido tenerle por enemigo más bien que por amigo,

habría enviado un número bastante considerable de hombres y de naves para destruir su isla entera. El moro confirmó al rey lo que el intérprete acababa de expresar.

El rey, sintiéndose entonces embarazado, contestó que se pondría de acuerdo con los suyos y que el día siguiente daría su respuesta, haciendo traer, entre tanto, al enviado del comandante y al intérprete un almuerzo de varios guisados en platos de porcelana.»

Antonio Pigafetta, “Primer viaje alrededor del globo”.

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