Ok, escuchen. Hay una escena que amo de Lucifer en donde Luci está hablando con Dios por haberle arrebatado a un amigo (un cura que murió en sus brazos) y me imaginé a Rub hablando con los Dioses por dejar a Lusu morir. So, abro hilo sobre ello.

Rubén se paró en el balcón de su casa, agarrando con fuerza la baranda que lo separaba del vacío, mirando al cielo en una noche oscura. Su corazón pesaba por la carta que había leído. Por las palabras en tinta que Lusu había escrito. Ni siquiera estaban dirigidas a él, pero +

nadie se tomó el tiempo de leerlas, así que él tomo la iniciativa. Y ahora todo dolía. Sobretodo porque no se pudo despedir. Estaba molesto. Con todos, con los dioses, consigo mismo. No entendía por qué castigaron a Lusu de esa manera. Golpeó la baranda con fuerza, y lanzó +

un fuerte grito al cielo, intentando que de esa manera los Dioses le escuchasen, aunque no estaba del todo seguro de mantener esa conexión con ello. “¿Por qué lo hicieron?” Sus palabras quedaron flotando en el aire, sin recibir respuesta. “¿Por qué castigaron a Lusu de esa +

manera? ¿Que ganaban con ello?” Apretó sus puños con fuerza, mirando con rabia a las estrellas, y con sus bellos ojos verdes repletos de lágrimas. “Yo sé lo que es castigar. Y él no merecía eso.” Comenzó a hablar a la nada, como si los Dioses le fuesen a contestar. “Él siguió +

sus estúpidas reglas, ¡y aún así no fue suficiente!” Sentía sus lágrimas recorrer sus mejillas, deslizándose por su piel, con dolor, con rabia. Su pecho pesaba como una piedra, mientras descargaba su odio al cielo. “Entonces, ¿que hay que hacer para complacerlos?”

Dio una fuerte patada a la baranda, para luego tirarse de rodillas al suelo, secando sus lágrimas, mientras el dolor seguía quemando su pecho y corazón. “¡Rompe sus reglas y pierdes! ¡Las sigues y sigues perdiendo!” Se abrazó a si mismo, enterrando sus garras en sus brazos, +

haciéndose sangrar. “¡No importa si eres un pecador! ¡No importa si eres un santo!” Agachó su cabeza del cielo, soltando un fuerte grito, acompañado de lágrimas y sollozos. “¡No se puede ganar! Entonces, ¿cual es el punto?” Finalmente, solo se quedó sin sus respuestas, +

llorando, con el corazón partido completamente, y deseando en lo más profundo de su ser que todo lo que estuviese pasando fuese una mentira. Que Lusu siguiera en su casa, recostado en su cama, junto a su mujer y su hijo. Pero en el fondo sabía que eso no era y jamás sería así.

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